[MTS] Carta abierta a la Suprema Corte de Justicia: Guillermo Almeyra

Odette Castelao Frías lahozyelviento en hotmail.com
Lun Jun 28 15:56:19 CDT 2010



Carta abierta a la Suprema Corte de Justicia
     
     Guillermo Almeyra
     


            
       
Señores jueces:
Como ciudadano y profesor universitario mexicano que no quiere
seguir avergonzándose ante sus alumnos, quiero recordarles que, si
conceden la libertad a los presos políticos de San Salvador Atenco,
condenados por sentencias aberrantes, además de hacer valer la
Constitución y las leyes que han sido conculcadas con violencia y
groseramente, podrán ayudar poderosamente a cambiar en el país y el
mundo la tristísima visión que tiene hoy la opinión pública de lo que
es la justicia en México.

Ni la inmensa mayoría de la población mexicana ni la casi totalidad
de los observadores informados de la realidad de México en el resto del
mundo creen actualmente, en efecto, en la imparcialidad del aparato
judicial ni en la separación entre las motivaciones del mismo al dictar
sus fallos y las órdenes que emanan del Poder Ejecutivo, tanto estatal
como federal. La justicia en México aparece así ante el propio país y
el mundo como el muñeco de los ventrílocuos mandamases y corruptos que
ocupan –o usurpan– los altos cargos estatales, no sólo por su sumisión
en el pasado a las órdenes del PRI-gobierno, sino también por sus
fallos u omisiones recientes.

¿Cómo explicar de otro modo que la salvaje brutalidad policial que
todos vieron por televisión, y que fue denunciada a los cuatro vientos
por sus víctimas extranjeras violadas y golpeadas sin piedad, esté aún
impune, a pesar de las palizas a mujeres y ancianos, de las violaciones
de jóvenes de ambos sexos, de las humillaciones, los allanamientos
ilegales de domicilios y hasta de una muerte provocadas por la policía
de un gobernador-mandante priísta con fines electorales?

La violación de las leyes y de la Constitución, en México, es obra
siempre del poder: en Oaxaca, como en el caso de la represión a los
maestros y a la APPO, o en la infame inactividad del aparato estatal
ante los crímenes que, a ojos de todos, se cometen contra los
habitantes del municipio autónomo de San Juan Copala o, en el plano
federal, con las matanzas de civiles e incluso de niños, so pretexto de
combatir el narcotráfico, o con el intento de destruir sindicatos
enteros, como el de electricistas o el de mineros. No existe en México
un estado de derecho, como lo ha reconocido en diversas ocasiones el
propio gobierno, y el país se ha hundido velozmente en un pasado que
parecía superado, anulando incluso las conquistas de la Revolución y
del gobierno de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, la barbarie del régimen
porfirista tardaba en ser conocida en el plano mundial, pero en esta
época cibernética, es vivida como propia en tiempo real por millones de
personas que, en todo el planeta, se indignan, sufren junto a las
víctimas y juzgan al gobierno de México y sus instituciones.

Por eso el neoporfirismo es condenado por centenares de miles de
personas, tal como expresan las declaraciones de los premios Nobel y de
los miles de intelectuales, más las manifestaciones populares y los
pronunciamientos de sindicatos que han pedido y exigen la libertad de
los presos políticos de Atenco y el respeto por los derechos humanos y
sindicales en México y que, significativamente, se dirigen tanto al
Poder Ejecutivo como al Poder Judicial.


      
      
       Ustedes,
señores jueces, tienen ante sí dos caminos: el primero, que espero que
sigan por dignidad y conciencia, es el de reivindicar la independencia
política de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y restablecer la
justicia liberando a todos los presos de Atenco; el segundo, en el que
no quiero ni pensar, es retomar el camino de los jueces de
Porfirio Díaz. En el primer caso, serán recordados por su probidad y su
valor; en el segundo, en cambio, demostrarán ante el país y el mundo
que en México se cierran todos los caminos legales para hacer respetar
los derechos políticos y humanos y sólo quedaría el legítimo derecho de
resistencia a la opresión y el desconocimiento de los desconocedores de
las libertades, la Constitución y las leyes que conquistaron con
sangre, en Cananea y después en la Revolución Mexicana, nuestros
antepasados jamás olvidados, quienes para imponer un régimen legal
tuvieron que alzarse contra los que esgrimían sus leyes de clase como
garrotes contra el pueblo. Señores jueces: ¡que así no sea!

Señores magistrados: el pueblo de Atenco y sus militantes y
dirigentes presos, desde la resistencia inicial al despojo de sus
tierras y bienes para construir en esa zona, sin consulta alguna, un
nuevo aeropuerto, han seguido en cada uno de sus pasos el camino legal
y la vía judicial, que acompañaron con movilizaciones porque el bronco
gobierno priísta que padece el estado de México no reconoce la
legalidad, sino sólo las relaciones de fuerza. Sus movilizaciones
fueron siempre defensivas, para que no les conculcasen derechos o para
enfrentar la violencia estatal. Lo que, en un fallo aberrante, se
equipara a un secuestro de persona, lo están haciendo todos los días
los obreros franceses cuando les cierran la fuente de trabajo sin que
la justicia francesa recurra a algún Almoloya; o lo hicieron en 1964
los obreros argentinos cuando ocuparon simultáneamente 4 mil fábricas,
manteniendo en ellas a patrones y gerentes como garantía contra la
represión de la dictadura militar.

El secuestro con fines de extorsión convierte al rehén en mercancía,
lo cosifica; la retención de un funcionario para que cumpla su palabra
o con lo firmado es, en cambio, una presión extrema pero transitoria
que no anula la individualidad del retenido. Por tanto, es insostenible
alegar que esa privación momentánea de la libre circulación de una
persona sea un secuestro, porque entonces hasta una manifestación secuestraría
un barrio o una ciudad. Señores jueces: ¡desarmen el andamiaje político
de falsedades lanzadas contra militantes sociales por quienes, en la
cabeza de ellos, quieren hacer un escarmiento y aterrorizar a la
sociedad! ¡Liberen a todos los presos políticos, comenzando por los de
Atenco!

 		 	   		  
Con Hotmail siempre estás conectado con quien quieres


--Archivo adjunto de mensaje reenviado--
Date: Sun, 27 Jun 2010 13:42:57 -0700
From: prtmexico en yahoo.com.mx
Subject: Carta abierta a la Suprema Corte de Justicia: Guillermo Almeyra
To: prt en laneta.apc.org

Carta abierta a la Suprema Corte de Justicia
     
     Guillermo Almeyra
     


            
       
Señores jueces:
Como ciudadano y profesor universitario mexicano que no quiere
seguir avergonzándose ante sus alumnos, quiero recordarles que, si
conceden la libertad a los presos políticos de San Salvador Atenco,
condenados por sentencias aberrantes, además de hacer valer la
Constitución y las leyes que han sido conculcadas con violencia y
groseramente, podrán ayudar poderosamente a cambiar en el país y el
mundo la tristísima visión que tiene hoy la opinión pública de lo que
es la justicia en México.

Ni la inmensa mayoría de la población mexicana ni la casi totalidad
de los observadores informados de la realidad de México en el resto del
mundo creen actualmente, en efecto, en la imparcialidad del aparato
judicial ni en la separación entre las motivaciones del mismo al dictar
sus fallos y las órdenes que emanan del Poder Ejecutivo, tanto estatal
como federal. La justicia en México aparece así ante el propio país y
el mundo como el muñeco de los ventrílocuos mandamases y corruptos que
ocupan –o usurpan– los altos cargos estatales, no sólo por su sumisión
en el pasado a las órdenes del PRI-gobierno, sino también por sus
fallos u omisiones recientes.

¿Cómo explicar de otro modo que la salvaje brutalidad policial que
todos vieron por televisión, y que fue denunciada a los cuatro vientos
por sus víctimas extranjeras violadas y golpeadas sin piedad, esté aún
impune, a pesar de las palizas a mujeres y ancianos, de las violaciones
de jóvenes de ambos sexos, de las humillaciones, los allanamientos
ilegales de domicilios y hasta de una muerte provocadas por la policía
de un gobernador-mandante priísta con fines electorales?

La violación de las leyes y de la Constitución, en México, es obra
siempre del poder: en Oaxaca, como en el caso de la represión a los
maestros y a la APPO, o en la infame inactividad del aparato estatal
ante los crímenes que, a ojos de todos, se cometen contra los
habitantes del municipio autónomo de San Juan Copala o, en el plano
federal, con las matanzas de civiles e incluso de niños, so pretexto de
combatir el narcotráfico, o con el intento de destruir sindicatos
enteros, como el de electricistas o el de mineros. No existe en México
un estado de derecho, como lo ha reconocido en diversas ocasiones el
propio gobierno, y el país se ha hundido velozmente en un pasado que
parecía superado, anulando incluso las conquistas de la Revolución y
del gobierno de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, la barbarie del régimen
porfirista tardaba en ser conocida en el plano mundial, pero en esta
época cibernética, es vivida como propia en tiempo real por millones de
personas que, en todo el planeta, se indignan, sufren junto a las
víctimas y juzgan al gobierno de México y sus instituciones.

Por eso el neoporfirismo es condenado por centenares de miles de
personas, tal como expresan las declaraciones de los premios Nobel y de
los miles de intelectuales, más las manifestaciones populares y los
pronunciamientos de sindicatos que han pedido y exigen la libertad de
los presos políticos de Atenco y el respeto por los derechos humanos y
sindicales en México y que, significativamente, se dirigen tanto al
Poder Ejecutivo como al Poder Judicial.


      
      
       Ustedes,
señores jueces, tienen ante sí dos caminos: el primero, que espero que
sigan por dignidad y conciencia, es el de reivindicar la independencia
política de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y restablecer la
justicia liberando a todos los presos de Atenco; el segundo, en el que
no quiero ni pensar, es retomar el camino de los jueces de
Porfirio Díaz. En el primer caso, serán recordados por su probidad y su
valor; en el segundo, en cambio, demostrarán ante el país y el mundo
que en México se cierran todos los caminos legales para hacer respetar
los derechos políticos y humanos y sólo quedaría el legítimo derecho de
resistencia a la opresión y el desconocimiento de los desconocedores de
las libertades, la Constitución y las leyes que conquistaron con
sangre, en Cananea y después en la Revolución Mexicana, nuestros
antepasados jamás olvidados, quienes para imponer un régimen legal
tuvieron que alzarse contra los que esgrimían sus leyes de clase como
garrotes contra el pueblo. Señores jueces: ¡que así no sea!

Señores magistrados: el pueblo de Atenco y sus militantes y
dirigentes presos, desde la resistencia inicial al despojo de sus
tierras y bienes para construir en esa zona, sin consulta alguna, un
nuevo aeropuerto, han seguido en cada uno de sus pasos el camino legal
y la vía judicial, que acompañaron con movilizaciones porque el bronco
gobierno priísta que padece el estado de México no reconoce la
legalidad, sino sólo las relaciones de fuerza. Sus movilizaciones
fueron siempre defensivas, para que no les conculcasen derechos o para
enfrentar la violencia estatal. Lo que, en un fallo aberrante, se
equipara a un secuestro de persona, lo están haciendo todos los días
los obreros franceses cuando les cierran la fuente de trabajo sin que
la justicia francesa recurra a algún Almoloya; o lo hicieron en 1964
los obreros argentinos cuando ocuparon simultáneamente 4 mil fábricas,
manteniendo en ellas a patrones y gerentes como garantía contra la
represión de la dictadura militar.

El secuestro con fines de extorsión convierte al rehén en mercancía,
lo cosifica; la retención de un funcionario para que cumpla su palabra
o con lo firmado es, en cambio, una presión extrema pero transitoria
que no anula la individualidad del retenido. Por tanto, es insostenible
alegar que esa privación momentánea de la libre circulación de una
persona sea un secuestro, porque entonces hasta una manifestación secuestraría
un barrio o una ciudad. Señores jueces: ¡desarmen el andamiaje político
de falsedades lanzadas contra militantes sociales por quienes, en la
cabeza de ellos, quieren hacer un escarmiento y aterrorizar a la
sociedad! ¡Liberen a todos los presos políticos, comenzando por los de
Atenco!

 		 	   		  
_________________________________________________________________
¿Qué signigica Messenger para ti?
www.vivirmessenger.com
------------ próxima parte ------------
Se ha borrado un adjunto en formato HTML...
URL: <http://movimiento.com.mx/pipermail/lista_movimiento.com.mx/attachments/20100628/f938f565/attachment-0001.html>
------------ próxima parte ------------
An embedded message was scrubbed...
From: Partido Revolucionario de los Trabajadores <prtmexico en yahoo.com.mx>
Subject: Carta abierta a la Suprema Corte de Justicia: Guillermo Almeyra
Date: Sun, 27 Jun 2010 13:42:57 -0700
Size: 17358
URL: <http://movimiento.com.mx/pipermail/lista_movimiento.com.mx/attachments/20100628/f938f565/attachment-0001.mht>


Más información sobre la lista de distribución Lista